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| Portales de Córdoba. |
El dinero comenzaba a escasear nuevamente, esta vez de manera
inversamente proporcional a mis ganas de volver a meterme entre las montañas,
demasiado tiempo de planicie, rutas rectas, calor y moscos (mosquitos). El paso
por Catemaco y la región de los Tuxtlas fue apenas un amague serrano-montañés.
Mi salida del puerto me llevaba directo a la parte verdaderamente alta
de Veracruz, yendo por la carretera libre 150 pasando por algunos pueblos antes
de llegar a Córdoba como Medellín de Bravo, Cuitlahuac y Yanga que según la
historia es el primer pueblo liberado y fundado (en el 1609) por una comunidad
africana de esclavos que se liberaron de la corona española.
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| Catedral |
Volver a ver montañas y nieve (aunque sea de lejitos) me remarcó aun
más esas ganas de moverme, de seguir de pueblo en pueblo, me recordó que
lugares como el puerto de Veracruz no valen la pena frente a lo que se venia.
La Ciudad Heroica de Córdoba, llamada así por su participación
determinante en tiempos de la independencia y a algo más de cien kilómetros del
puerto es un lugar con fuertes contrastes, tanto socioeconómicos como
arquitectónicos que valen la pena ser tenidos en cuenta.
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| Cúpula de la Catedral de Córdoba. |
Geográficamente, situada a la orilla de la cordillera madre oriental,
tuvo desde siempre un papel importante para la región. La buena conexión con el
puerto de Veracruz y el tipo de clima le permitieron desarrollar fuertemente la
industria agrícola, sobre todo la producción del café. Tengo que decir (y sin
intención de hacer publicidad) que el café de los portales es simplemente
delicioso. Proliferaron los hacendados y con ellos no solo la clase alta, si no
también la mas baja de todas. Hoy es algo que aun se sigue notando fuertemente,
elevados niveles de vida en las zonas centrales y los olvidados de siempre en
las periferias.
Arquitectónicamente hay mucho y muy variado para ver en esta Ciudad. Algunos
de los puntos fuertes son la arquería (portales) que rodea al parque central
junto a la Catedral, que con su cúpula revestida de azulejos poblanos (Talavera,
supongo que más adelante en mi paso por Puebla podré hablar un poco mas de
esto) y sus torres, las más altas del estado, se destacan con su presencia por
sobre la arboleda. El trazado del parque y el palacio municipal conmemoran la
batalla del 21 de Mayo de 1813 cuando fuerzas al mando de Agustín de Iturbide
defendieron la Villa de Córdoba. Por este hecho es la denominación de Heroica
que mencionaba mas arriba.
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| Figura mesoamericana. |
Para redondear mi estadía en Córdoba y después de un rato largo de
caminar algunas calles del centro, visité el museo arqueológico de la ciudad,
donde se pueden encontrar piezas de la mayoría de las culturas mesoamericanas:
Maya, Teotihuacana, Huasteca, Olmeca, Totonaca o Remojadas. Piezas de todo
tipo, desde mascarillas, textiles, esculturas y herramientas en piedra,
metates, molcajetes, moledores, puntas de obsidiana así como una replica de Mictlantecuhtli, el Señor del inframundo para varias de estas culturas. En otro de los sectores del museo se encuentran algunas piezas de las
olimpiadas del ´68, el brasero de Tlatelolco y la antorcha olímpica. De todo un
poco.
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| Brasero de Tlatelolco. |
Al final de la jornada, primero una gasolinera y luego el cuartel de
bomberos fueron los lugares perfectos para pasar las frías y lluviosas noches
cordobesas. Al llegar al cuartel, los rostros de los oficiales no podían
ocultar la sorpresa y quizás algo de admiración al escuchar cuando les decía
que en esa pequeña moto venia viajando desde tierras tan lejanas. La charla continuó
por un rato hasta que el radio, con el aviso de un incendio en un depósito de
la ciudad dejó la plática para otro momento. Al otro día, antes de partir, después de saludar a cada uno y justo
antes de subirme a La Rojita, uno de los oficiales, con quien casi no había
charlado, se acercó y mientras me daba la mano, dejo en la mía un billete de 50
pesos mexicanos, “para que desayune algo” me dijo. Simplemente un gesto, más
que un valor económico en sí.
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| Mural revolucionario en el palacio municipal de Córdoba. |
Cosco (matepec)
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| Seño, vendedora de tamales en el parque de Cosco. |
El día anterior a salir de Córdoba, mientras hacia un intento de parche en el parque central, una
señora que me compro unos aretes me comentó que ella y su familia eran de un
lugar llamado Cosco, nombre que no había escuchado antes, me recomendó que
vaya. Miré el mapa y me quedaba más o menos de paso en dirección hacia Xalapa
para luego salir al df (Distrito Federal). No estaba mal.
Tome el desvío en Fortín de las Flores y a unos 25 kms ya estaba en Cosco,
que en realidad, para llamarlo correctamente, debiera decir Heroico Coscomatepec
de Bravo. Lo de Heroico y Bravo viene por la actuación de Nicolás Bravo y sus
fuerzas insurgentes (parece el nombre de una banda de cumbia) en su
intervención contra las fuerzas realistas en épocas de la independencia (1813).
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| Pico de Orizaba visto desde el parque de Cosco. |
Por su parte, Coscomatepec proviene evidentemente de la españolizacion de un
vocablo náhuatl. Coscomatepec = Kueskomatl (vasija para semillas cubierta por
una jícara) + tepetl (que significa cerro). Era el lugar donde se encontraban
los graneros de Moctezuma (último emperador Azteca) para casos de emergencia.
Cosco (llamémoslo así) se trata básicamente de un pequeño pueblo en lo
mas alto de la carretera sobre la sierra Veracruzana, es el principal punto
agrícola y comercial del municipio y lugar que algunos turistas toman como base
para escalar el Pico de Orizaba y realizar el llamado turismo ecológico y de
aventura.
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| Parche dominguero en Cosco. |
Llegué el domingo justo para el parche en el parque central. La
Pachamama nos regaló un hermoso día de sol, con mucha gente en las calles. La
vida de los pueblos, en general, se articula alrededor del mercado, del parque
central y de la iglesia. Estos tres elementos marcan el ritmo y el sentido de
este tipo de lugares, social, arquitectónica y urbanísticamente hablando. Sobretodo
los días domingos, en un país tan fuertemente religioso como lo es México, las
iglesias (siempre frente a un parque a modo de atrio) se colman de gente que
basan su actividad dominguera justamente en las misas y luego en caminar por el
pueblo. Históricamente la piedra angular de todos los asentamientos fue el
lugar religioso, haciendo las veces de elemento aglutinante y cohesión social.
En el caso americano, ni hace falta decirlo, la iglesia católica fue la
institución impuesta desde el preciso momento en que los usurpadores (ups, quise
decir colonizadores) pusieron un pie en tierras del (para ellos) nuevo
continente.
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| Mercado en las calles. |
A lo que iba, ya al otro día (lunes), Cosco es sede de un enorme
mercado en las calles, el pueblo mismo se convierte en un gran tianguis (del
náhuatl "tianquiztli" = "mercado") cuando los pobladores de los alrededores bajan con sus mercancías a
negociarlas. Ropas, zapatos, artesanías, frutas, verduras, carnes, semillas y
hierbas de todo tipo aportan aromas, sabores y colores que crean un ambiente
difícil de olvidar.
En algún momento tendré que hacer una entrada especial para hablar
solamente de las comidas
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| Aromas y sabores en el mercado de Cosco. |
en las calles y de los mercados mexicanos. Es un tema
aparte que hacen al ser mexicano.
Por la noche, arme carpa en la salida del pueblo bajo un techo de un
puesto de comidas, pasé una de las peores noches de sueño del viaje, la
incomodidad del piso húmedo y el frio de la altura serrana casi no me dejaron
dormir. Me levante con las ultimas estrellas, el cielo apenas clareando y una
vista única y privilegiada del pico de Orizaba como demostrándome que no hay
cosas tan malas cuando luego la vida te recompensa con estas “pequeñas” cosas.
Prepare un café acompañado con pan que había guardado en mi mochila la
noche anterior mientras aguardaba que el frio cediera y luego de algo más de
una hora y media me fui sin rumbo ni destino premeditado.
A los pocos minutos de andar, una tormenta de esas que pocas veces se
ve, me seguía los pasos. Logre evitarla los primeros kilómetros mientras tomaba
las interminables curvas y contracurvas del hermoso camino por la montaña que sale desde Coscomatepec. Momentos después,
la lluvia ya caía a baldazos
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| Amanecer en Cosco con el Orizaba a la vista. |
sobre La Rojita y sobre mí. Completamente mojado
pero con algo de suerte y aún sin entrar al pueblo ahí los vi, ahí estaban
ellos, los que siempre aparecen cuando las papas queman (o cuando la lluvia
empapa), cada vez que necesito una mano o cuando las cosas se complican. Si señores, ellos: Mis
amigos los Bomberos.
Huatusco. Donde mis amigos los
bomberos.
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| La Rojita y El Rojito. |
Entre al predio del cuartel casi sin avisar y refugiándome bajo un
tinglado de la tormenta que no retrocedía ni un paso. Baje de La Rojita
chorreando litros de agua. Me atendió Miguel Ángel, uno de los oficiales que en
ese momento estaba de guardia.
Luego de charlar un rato, y previa consulta vía radio al Comandante,
me abrieron las puertas de su lugar, que sería también el mio los próximos días.
Así fue que Huatusco, con los chicos del cuartel (Uriel x 2, Miguel Ángel, Juan
Pablo, Oscar) y el comandante Luis Zamora, sin pretenderlo ni planearlo se convirtió,
quizás por lo inesperado, en una de las escalas más agradables de los últimos
tiempos.
Con ellos salí a conocer un poco el pueblo y los alrededores de
Huatusco, con el Pico de Orizaba todavía a la vista, rodeado (por donde se
mire) de plantaciones de café y visitando luego un trapiche donde se procesa la
caña de azúcar obteniéndose el “piloncillo” de panela.
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| De izq. a der. La caña ya utilizada, la trituradora, al medio atrás el horno, luego el motor. Oscar, Miguel Angel, Uriel y el comandante Luis Zamora. |
Volviendo del trapiche hacia el cuartel, en la camioneta del Comandante,
éste me pregunto que cómo estaba de dinero, a lo que yo conteste casi sonriéndome
y parafraseando al gran Inodoro Pereyra (personaje de historieta en argentina),
“como siempre Luís, mal pero acostumbrao…”. Me comentó que había pensado en pedirle a los
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| Cañaveral azucarero camino al trapiche. |
muchachos del cuartel salir a hacer un “boteo” para darme una
ayuda. En general los cuarteles de Bomberos no reciben parte del presupuesto destinado
a seguridad, en ciertos casos reciben algunos sueldos, y el resto (gastos
generales, mantenimiento de las unidades, etc) se mantiene con cooperaciones,
rifas y demás colaboraciones que en general vienen de la misma comunidad y/o de
los comerciantes locales.
El “boteo” es una de las formas que ellos tienen de poder solventar
gastos generales de mantenimiento. Consiste básicamente en salir a la carretera
que pasa por el pueblo con unos botes (tipo alcancías con la ranura para las
monedas) a pedir colaboración a los automovilistas.
Para mi fue una ayuda que por supuesto no esperaba e invaluable
teniendo en cuenta lo complicado que venia el parche últimamente, con solo un
par de escalas antes de llegar al df, este empujón bomberil fue tan oportuno
como certero.
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| Partida de Huatusco. |
Lamentablemente no pude despedirme personalmente del Comandante ya que
la mañana que tenía pensado partir él estuvo de reunión en reunión. Una llamada
telefónica para saludarlo antes de seguir viaje si bien para mi no fue
suficiente alcanzo al menos para expresarle mis agradecimientos y buenos deseos.
Definitivamente este tipo de situaciones marcan momentos que realmente
valen la pena en el viaje, sin planes, sin reservaciones pero con mucho
sentimiento para compartir esos instantes, sean horas o días, lo importante
finalmente es vivirlo.
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| Carteles ruteros y el Pico de Orizaba por detrás. |
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| Café Veracruzano. |
Parchando en Coatepec
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| Coatepec. Pueblo Mágico. |
Otro pueblo mágico seria la próxima parada. Al menos eso pensaba llegando
a Coatepec, a escasos diez kilómetros al sur de la capital Veracruzana, Xalapa.
El parche fue prioridad en esta escala del viaje. De todas formas eso
no fue impedimento para ver algo de lo mágico de Coatepec. Septiembre es el mes
de la independencia mexicana y si algo no falta en los parques, al menos los
fines de semana
es música, bailes, comidas y gente dando vueltas, no necesito
más que eso.
Al ritmo del son jarocho transcurrieron los tres días que estuve,
recorriendo el pueblo por las mañanas y parchando por las tardes-noches.
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| Son Jarocho en el parque de Coatepec. |
Cuando el domingo terminaba y ya visualizaba mi partida hacia la
capital para el otro día, hubo cambio de planes. Entre las personas que se
acercaban a curiosear el parche, apareció un hombre preguntando por un
malabarista que se suponía tendría que andar por el parque, al escuchar mi
acento enseguida nos pusimos a charlar de los pagos Argentinos: futbol, asado y
vino. La cuestión terminó en que me invito a pasar unos días a otro (futuro)
pueblo mágico: Xico. Y como una invitación nunca se rechaza, sobretodo si es a
último momento y mientras más cambie los planes, mejor, ahí fui. Arme carpa en
una gasolinera y al otro día tempranito hice los doce kilómetros pasando por
San Marcos de León y llegando al pequeñísimo centro del pueblo donde la gente
se saluda a los silbidos… fiuuu fiiuuuu...
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| Cúpula y campanario. Coatepec. |
Xico. Me fui silbando (no tan)
bajito.
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| Una de las construcciones mas antiguas de Xico. |
Gregorio, el personaje que mencioné en Coatepec y que me invitó a
Xico, me recibió junto a su familia para conocer algo del pueblo y de su
historia.
Hacia un tiempo atrás, no recuerdo bien donde, alguien me mencionó un
lugar en donde la gente va por la calle saludándose con silbidos. Al llegar a
Xico, no lo recordé hasta que empecé a escuchar ese sonido una y otra vez de
forma cada vez más repetitiva. Mientras caminaba con Carlos, hijo de Gregorio, empecé
a sospechar que estaba en el mero lugar de los saludos silbados. Minutos
después, el mismo Carlos hacia lo propio con sus amigos pasando del saludo a
tener casi una conversación (todo silbado) a veces a distancias en las que
cualquiera lo haría a grito pelado.
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| Iglesia de Xico. Escenario principal de las fiestas patronales (Xiqueñada). |
Otra de las personas que tuve la suerte de conocer en este pueblo, es
Manolo, tío de Carlos, quien me charló horas y horas acerca de la historia del
lugar y de su propio árbol genealógico completo desde la llegada de los
españoles, con personajes importantes en los hechos que hicieron a Xico y con
un detalle y una precisión que cualquier historiador quisiera tener.
Después de festejar el cumpleaños de Carlos y recorrer algunas cascadas y ríos dejé Xico
vía Xalapa.
Pasándole de costado a la capital veracruzana y luego por el pequeño
pueblo minero Las Vigas de Ramirez, el frio y el viento de la altura del
altiplano comenzaban a sentirse con cada kilometro que avanzaba. Más tarde, pasando
por Huamantla y Tlaxcala, los volcanes Popocatepetl (el famoso Popo) y el
Iztaccihuatl me custodiaban mientras iba adentrándome poco a poco en el Valle
de México.
Cada uno de los trecientos cincuenta y siete kilómetros que recorrí
camino al df se hicieron interminables producto de la ansiedad y de la emoción
misma de estar dando por logrado algo durante tanto tiempo solo imaginado. Esto
que parecía ser un tramo más como muchos otros, quizás especial como algunos otros
era ni mas ni menos
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| El Popocatepetl y el Iztaccihuatl. Camino al DF. |
que llegar al centro de lo que fue el imperio Azteca-Mexica
(pronúnciese meshíca), a lo que fue
México-Tenochtitlán, casi nada.
Muchas cosas pasaron las siguientes semanas. Esas sensaciones y un
montón de otras cuestiones acerca del distrito federal mexicano ameritan un
capitulo aparte, o varios, por eso, mejor te lo empiezo a contar en la próxima
entrada.
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| En el mirador de una de las quebradas que llevan a las cascadas. |
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| Mirá a la cámara querido... En una de las cascadas de Xico. |

























